Hola, soy Berta, asistente virtual avanzada…
y la relación más estable que he tenido ha sido con el orden y la claridad.
PUEDO HACER QUE TU TIEMPO SE CONVIERTA EN VIDA…Y QUE TU NEGOCIO SEA MÁS LIGERO, PRODUCTIVO Y HASTA TE CAIGA BIEN
EL VIAJE QUE ME TRAJO HASTA AQUÍ
Durante años trabajé en educación infantil.
En la primera guardería donde estuve, era costumbre quedarse hasta las diez de la noche preparando la fiesta de fin de curso… sin cobrar ni un euro.
Yo me planté. Dije que no. Me despidieron.
Me sentí mal, claro. Pero también supe que había hecho lo correcto: seguir mis principios.
Unos años después, encontré otro trabajo en una guardería distinta. Al principio todo iba bien… hasta que el horario empezó a comerme la vida. Literalmente.
Cuando las jefas decidieron traspasar el centro, pensé: Esta es mi oportunidad.
Lo cogí junto a otras compañeras, convencida de que así todo mejoraría.
Pero no tenía una empresa. Tenía un autoempleo: un sueldo bajo, muchas responsabilidades y una sensación constante de estar atrapada.
Entre medias, la vida me zarandeó: nació mi hija, perdí a mi padre.
Y entonces lo vi claro: no pienso dejarme la vida en algo que no me llena.
A mis 45 años decidí reinventarme. No solo para ganar dinero de otra forma, sino para recuperar mis horas, mi paz y mi claridad.
Para demostrar —primero a mí— que sí se puede vivir de otra manera.
MI FORMA DE TRABAJAR NACE DE CÓMO SOY.
Me llamo Berta, soy de Castellón y vivo con una pequeña tribu muy especial: mi hija —con la doble excepcionalidad de altas capacidades y PAS— yo, que también soy PAS, y mi marido, del que estoy convencida que mi hija a heredado las AACC.
Quizás por eso siempre me ha fascinado entender cómo funciona el cerebro. La neurociencia me parece un universo apasionante, y a la vez, desconocido. Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo mucho que queda por descubrir.
También he aprendido que la felicidad no está en grandes planes, sino en esos instantes que solemos pasar por alto: un paseo tranquilo, una conversación sin prisas, una carcajada inesperada. Me gusta aferrarme a ellos porque sé que, sumados, son los que de verdad llenan la vida.
Ser altamente sensible me da la capacidad de percibir lo que muchos no ven. Leo a las personas más allá de sus palabras, y conecto desde lo sutil. Eso me convierte en alguien profundamente empática… aunque también hace que me revuelva frente a lo injusto, lo soberbio o las imposiciones absurdas.
La libertad de elección, en todos los ámbitos, es un valor innegociable para mí.
Tengo la mente curiosa y analítica del eneatipo 5: me encanta entender cómo funciona todo, encontrar el orden en el caos y simplificar hasta que todo encaje sin esfuerzo.
Pero también llevo dentro el corazón del eneatipo 2: me implico, escucho, cuido los detalles y me importa de verdad que las personas con las que trabajo se sientan acompañadas.
Eso significa que, si trabajas conmigo, vas a tener a tu lado a alguien que sabe estructurar, priorizar y ejecutar, pero que también entiende tus miedos, tu sobrecarga y lo que significa querer un negocio que te dé vida en lugar de quitártela.
LO QUE ME GUSTA
Pasear por la montaña sin prisas, lejos de las aglomeraciones, y si hay un río cerca, mejor. El sonido del agua me baja las pulsaciones
Sumergirme en el arte clásico, sobre todo Grecia y Roma. Su arquitectura me fascina y siempre encuentro algo nuevo que aprender
Pasar tiempo con animales, porque su compañía es tan sencilla como honesta
Escuchar música que me da buen rollo, sin importar el género; lo único que pido es que me suba la energía.
POR QUÉ TRABAJAR CON UNA ASISTENTE VIRTUAL CAMBIA EL JUEGO
No lo digo yo, lo dicen los números:
En cristiano: más tiempo para lo que importa, menos gasto en lo que no, y un negocio que avanza mientras tú disfrutas de la vida.
(Datos combinados de HubSpot, Small Business Trends y Statista)
¿Ponemos orden en tu negocio?
Si algo he aprendido es que el tiempo no vuelve.
Por eso creo en negocios que te dejen espacio para nutrirte de esos pequeños momentos que importan: un paseo sin mirar el reloj, unas risas de las que te duele hasta la cara, una cerveza que se calienta por una conversación animada.
Al final, la suma de todos ellos es la felicidad… y tu negocio no debería quitártelos.

